¿Qué dirías si tu coche fuera cada vez más lento, a medida que pasaran los meses? Quizás esto desembocaría en una demencial retirada global del mercado, protestas y posibles demandas; es la norma en el mundo de los PC. Con el paso del tiempo, los PC se ralentizan.

Las razones son diversas: es posible que el hardware se recaliente, algunos controladores pueden estar obsoletos o desactualizados, o puede ser simplemente que el equipo esté congestionado por tener que ejecutar tantos programas. A veces, basta con apagar y volver a encender. Vamos a enseñarte por qué ocurre esto y a proporcionarte la que probablemente sea la guía más completa y detallada para arreglarlo que hayas visto en toda tu vida. Pero antes de empezar...

Unas palabritas de advertencia: ¡y cómo prepararse!

Algunos de nuestros consejos y guías abordan áreas del sistema que son muy importantes. Si sigues nuestras indicaciones al pie de la letra, no ocurrirá ningún incidente, ya que lo hemos probado todo en innumerables equipos.

No obstante, acuérdate de la ley de Murphy y haz una copia de seguridad del sistema. Como mínimo, crea un punto de restauración del sistema. Para ello, abre el Explorador de archivos, haz clic con el botón derecho en Este equipo y selecciona Propiedades. Aquí haz clic en Protección del sistema en la esquina superior izquierda y crea un punto de restauración. Si algo sale mal, siempre podrás volver aquí para restaurar toda la configuración.

Creación de un punto de restauración en Windows

Cómo acelerar y limpiar el equipo

1. Trabajar y navegar con más rapidez: amplía la RAM del equipo y compra un SSD rápido

Son dos los factores principales que limitan cualquier portátil o PC de oficina: la RAM y el disco duro.

Ampliar la RAM

La primera limitación es la memoria física disponible en el PC —la RAM o memoria de acceso aleatorio—, donde residen los programas cuando se abren. Dicho de otro modo, es la memoria a corto plazo del equipo.

Hoy en día, 4 GB de RAM debería ser el mínimo indispensable para ejecutar un PC. Esto es culpa, en gran parte, de dos tipos de aplicaciones.

  • Primero: cualquier aplicación compleja, como Photoshop u otro software de edición de vídeo o programación.
  • Segundo: navegadores. Abre Google Chrome y carga hasta 10 de los sitios que más visites. Verás que el uso de la RAM se dispara, fácilmente, a más de 2 o 3 GB. El espacio que sobra apenas alcanza para Windows, y ni hablar de abrir otro programa más.

El resultado: como el PC tiene que ir metiendo y sacando cosas de la memoria a corto plazo, el funcionamiento empieza a ser sumamente lento. Los tiempos de carga se eternizan y el sistema se queda congelado. Nuestro consejo: amplía la memoria si tienes menos de 4 GB.

Dos tarjetas RAM

A menos que juegues o trabajes con archivos inmensamente grandes, 8 GB debería ser suficiente. Ahora la RAM está barata. Puedes encontrar un módulo de 4 GB por tan solo 30 $. Si tienes un portátil, asegúrate de que puedes ampliarle la memoria (en muchos casos, por desgracia, será difícil o imposible). Si tienes un equipo de escritorio, eres un poco más afortunado: abre la carcasa y busca la ranura derecha para añadir memoria o sustituir el banco de memoria instalado por otro de mayor capacidad. Consulta las especificaciones del PC para comprobar si se adapta (o pide ayuda a un amigo experto).

Instalar un SSD

La segunda limitación más importante es la memoria a largo plazo del PC: ¡el disco duro! Aquí es donde se almacenan Windows, los programas y todos los archivos personales. Cuando cargas algo, como Spotify o tus fotos favoritas, el disco duro necesita buscar esos bits y bytes para transferirlos a la RAM (como ves, todo está relacionado).

Más del 80 % de los PC que hay en el mercado siguen teniendo un disco duro mecánico (HDD). Básicamente, se trata de un disco giratorio al que se obtiene acceso mediante un cabezal de escritura/lectura que se mueve (piensa en un disco de vinilo o en un reproductor de CD, DVD o Blu-ray). A diferencia de todos los demás componentes del PC que procesan datos, este método mecánico es tremendamente lento. La RAM o la CPU puede estar esperando, aburrida y ociosa, mientras el disco sigue ocupado girando.

Nuestro consejo: si puedes, invierte en un SSD (disco de estado sólido). Este es el «sucesor» del disco duro, pero es completamente digital: no tiene piezas móviles y permite un acceso instantáneo a todos los bits. Con un SSD, las velocidades de escritura y lectura deberían multiplicarse por 10 como mínimo. Windows se carga más rápido, los archivos se abren al instante y los programas se ejecutan de una manera bastante más fluida.

Un disco de estado sólido de Samsung

Aunque sus precios son todavía algo más elevados que los de los discos duros mecánicos, no te arrepentirás de la inversión. De nuevo debes asegurarte también de que el PC o portátil permita instalar un disco de este tipo. Cuando lo averigües, instálalo lo antes posible. Se puede conseguir un SSD de 250 GB por muy poco, unos 100 $. Hasta los discos de gama inferior y más baratos insuflarán nueva vida a un PC antiguo. Hazme caso.

El mejor efecto colateral: al cambiar un disco mecánico por un SSD, también se consume menos energía y la batería dura más en los portátiles.

2. Jugar y editar con más rapidez: hazte con una buena GPU

¿Juegas, diseñas o editas vídeos? Si es así, entonces la RAM, los discos duros o incluso el procesador (CPU, unidad central de procesamiento) no son tu principal preocupación. La tarjeta gráfica es la responsable de la capacidad del PC a la hora de editar vídeos o ejecutar juegos. Si GTA V, The Witcher 3 o Ghost Recon no van tan rápido o no se ven tan bien como en los tráileres, sino que van a trompicones, como una peli de la década de los 30, es por la tarjeta gráfica.

En los portátiles no hay nada que hacer, ya que la GPU (unidad de procesamiento gráfico) está soldada a la placa base, así que no hay posibilidad de hacer mejoras. No obstante, los PC de escritorio se pueden actualizar fácilmente.

Dos tarjetas GeForce GTX en la torre de un equipo

Los dos líderes del mercado en GPU, NVIDIA y AMD, tienen ofertas para todo el mundo:

  • Para juegos/procesamiento en Full HD: a partir de 100-150 $, las series GeForce 1050/1060 y las series Radeon 460/470 ofrecen fantásticas experiencias de juego en resoluciones Full HD (1920 × 1080).
  • Para juegos/procesamiento a 1440p o de gama alta: si quieres jugar en Full HD con la configuración gráfica de los juegos en su umbral máximo o si juegas en una pantalla con resolución WHQD (2560 × 1440), mejor que compres una Radeon 480 o una GeForce 1070/1080 (el rango de precios va de 300 a 500 $).
  • Para juegos/procesamiento a 4K o de gama superalta: hoy en día, 4K es la clave. Solo NVIDIA tiene algo que ofrecer a los grandes aficionados que desean ejecutar los juegos a la impresionante resolución de 4096 × 2160. Las únicas tarjetas capaces de alcanzar la resolución 4K a una velocidad de fotogramas fluida son las 1080 Ti (desde los 700 $) o las Titan X(p), si estás dispuesto a pagar 1300 $ para disfrutar de lo mejor que existe (aunque solo suponga un 5-10 % de subida en el rendimiento). Para ir sobre seguro, los jugadores más insaciables y que dispongan de dinero de sobra deberían hacerse con dos tarjetas 1080 Ti o Titan X para que todos los juegos vayan a 60 fps: como la seda.
Captura de pantalla de The Witcher

Sugerencia adicional: si pasas muchas horas jugando, te proponemos 9 formas de potenciar el rendimiento del equipo de juego. Echa un vistazo.

3. Desfragmentación: ¿qué es eso?, ¿todavía se hace?

Ya hemos explicado arriba las diferencias entre el HDD, más lento, y el SSD, rápido como un rayo. Si, pese a su tremenda lentitud, sigues con un disco mecánico, este también sufrirá un fenómeno denominado «fragmentación». Resumiendo: cuantos más programas y archivos se utilizan, copian y mueven, más se desordenan los bits y bytes en el disco, y más tiene que trabajar el cabezal de lectura/escritura a fin de abrir o guardar los datos.

La solución es desfragmentar el disco. Abre el menú Inicio, escribe Desfragmentar y pulsa la tecla Intro. Haz clic en Optimizar para iniciar el proceso y ten paciencia: puede tardar un poco en completarse.

4. Optimizar el arranque desactivando elementos al inicio en el Administrador de tareas de Windows

¿El PC tarda demasiado en arrancar? Puede que cargue demasiadas cosas que no necesitas nada más encenderlo. Revisa la lista de cosas que se ejecutan automáticamente usando un método oculto pero eficaz: el Administrador de tareas de Windows.

Para examinar la lista, haz clic con el botón derecho en la barra de tareas de Windows (la que se encuentra en la parte inferior de la pantalla, donde están todas las aplicaciones y los iconos) y selecciona Administrador de tareas. Ve a Inicio y mira los elementos relacionados:

La pestaña Inicio de Windows en el Administrador de tareas

En este ejemplo, resulta evidente que el instalador del navegador Epic o la herramienta de capturas de pantalla Greenshot no necesitan iniciarse todas las veces que se enciende el equipo, ¿verdad? Tú mismo las puedes abrir. Para desactivarlas, haz clic con el botón derecho y selecciona Deshabilitar.

Bueno, esos ejemplos eran muy sencillos, ¿pero qué hacemos con las entradas que no están tan claras a la primera, como NVIDIA Capture Proxy? En estos casos, Google es tu amigo. Solo tienes que buscar estas entradas en Internet y lo más probable es que las encuentres explicadas en algún foro o en un sitio web técnico. Así será más fácil decidir si las necesitas o no.

Para ayudarte a acabar con los molestos retrasos en el encendido, hemos recopilado varios consejos para acelerar el tiempo de arranqueasí como mitos comunes sobre el arranque con los que debes tener precaución.

5. Usar un método patentado para reducir la ralentización diaria

Muchos programas como iTunes o Photoshop instalan componentes de software que se ejecutan siempre que el equipo se enciende y, extrañamente, a veces también cuando ni siquiera se están usando. Los detallamos a continuación.

  • Servicios: proporcionan funciones básicas, como la actualización de los productos. Por ejemplo, Adobe Reader instala Adobe Updater, que busca actualizaciones con frecuencia.
  • Tareas programadas: aplicaciones en segundo plano que vienen con Windows o con el software que se instala. Estas tareas se usan, principalmente, para llevar a cabo acciones a horas concretas o en situaciones determinadas. Por ejemplo, Dropbox utiliza una tarea programada en el PC que busca actualizaciones todos los días a las 17:50 h.
  • Elementos al inicio: como ya hemos mencionado, estos son programas adicionales que se inician siempre que se enciende el PC. Sin embargo, mientras que los servicios y las tareas programadas se ejecutan, en su mayoría, ocultos en segundo plano, los elementos al inicio suelen ser más visibles, pues la mayoría de ellos aparecen en la barra de tareas.

Hay muchas razones que explican por qué el PC se ralentiza con el tiempo, pero en definitiva, la principal es la carga ejercida por las aplicaciones:

  • Hay menos memoria disponible para los procesos activos -> ¡El PC empieza a ir muy lento!
  • Un mayor esfuerzo genera más calor y requiere un consumo energético -> El PC funciona más despacio para impedir un sobrecalentamiento y el portátil se queda sin batería antes.
  • Windows se centra en estas tareas en segundo plano y no en el trabajo que se realiza o en el juego.

Ahora que hemos establecido la causa raíz y los efectos de la ralentización típica del PC, ¿existen soluciones útiles para subsanar esta situación?

Bueno, podrías desactivar todas las aplicaciones al inicio (esto es bastante seguro), pero para detectar todo lo que hay en esta lista y devolverle al PC el rendimiento del primer día, tendrías que desinstalar programas (incluso tus preferidos o los que necesitas). Tendrías que sumergirte en las entrañas del sistema y desactivar manualmente servicios, tareas programadas y otras cosas, y luego volver a activarlos si algo falla. No es exactamente una situación ideal.

En AVG, hemos resuelto este problema con una tecnología patentada llamada «Modo de suspensión», que detecta qué programas ralentizan el PC y congela todos los componentes que consumen muchos recursos (citados arriba).

El menú del modo de suspensión en PC TuneUp

El modo de suspensión muestra estos agujeros negros de recursos en una lista fácil de comprender y luego permite ponerlos en suspensión.

Lo mejor de este método es que no tienes que desinstalar ni desactivar por la fuerza cosas que puedas necesitar. Simplemente se quedan congeladas, por decirlo de algún modo, con lo cual el sistema se revitaliza drásticamente. Esta es la parte esencial: cuando inicias una aplicación, digamos Google Chrome, como en el ejemplo anterior, el modo de suspensión vuelve a activarlo todo y luego, cuando terminas de usarla, lo desactiva. Usa este modo en todas las aplicaciones que puedas y notarás un aumento considerable en la velocidad, especialmente si tienes instaladas muchas aplicaciones pesadas.

 6. ¿Hacer overclock de la CPU o GPU? (¡CONSEJO PARA EXPERTOS!)

El procesador y la tarjeta gráfica funcionan a frecuencias «de reloj» específicas. Por ejemplo, un Core i7 6700HQ parte de los 2,6 GHz y aumenta hasta los 3,5 GHz.  La GeForce Titan X(p) se ejecuta un poco por encima de los 1500 MHz. Esta frecuencia de reloj determina el número de operaciones por segundo que puede efectuar el hardware. El overclock es un método que sirve para aumentar estas frecuencias con el objetivo de lograr más potencia.

El overclock incrementa el esfuerzo y la temperatura en el hardware del PC. Hazlo con cuidado.

Ahora el overclock no es tan peligroso como antes. Casi siempre, la CPU o GPU se desactiva y Windows se congela antes de llegar a producirse daño alguno. No obstante, esta práctica aumenta el esfuerzo y la temperatura en el hardware, de modo que solo deberías llevarla a cabo si sabes lo que estás haciendo. Esto lo haces bajo tu propio riesgo.

  • Hacer overclock de la CPU: salvo que realices muchas tareas que precisen un uso intenso de la CPU, como edición multimedia o ejecución de numerosas aplicaciones a la vez, no apreciarás la diferencia del overclock. Los que deseen lograr el rendimiento máximo absoluto, pueden probar la herramienta propia de Intel: Extreme Tuning Utility. Aquí se puede ajustar fácilmente la velocidad de reloj de la CPU, pero te aconsejamos que la aumentes en intervalos de solo 50 MHz —probando después la estabilidad del sistema en condiciones extremas (edición, juegos, etc.)— antes de subirla más.

  • Hacer overclock de la GPU (solo para jugadores): el rendimiento de juego depende, en gran medida, de la potencia del chip gráfico, incluso más que de la cantidad de memoria que tengas o de la velocidad del procesador. En casi todos los casos, el chip gráfico es el cuello de botella que provoca que el juego «tartamudee» o vaya a trompicones. Para mejorar el rendimiento, te recomendamos que ejecutes la tarjeta gráfica a una velocidad superior a la configuración de fábrica, o lo que es lo mismo, que la sometas a overclocking. En el ámbito de las GPU, puedes hacer overclock tanto del chip de procesamiento como de la velocidad de memoria mediante diversas herramientas, como MSI Afterburner. En nuestro PC de juego (que tiene dos tarjetas gráficas Titan Xp), logramos aumentar la velocidad de reloj de la GPU a 200 MHz y la de la memoria a 500 MHz; a partir de ahí, el sistema empezaba a ser inestable.  No obstante, los beneficios fueron evidentes, ya que el rendimiento de juego subió otro 15 % y garantizaba la mejor velocidad de fotogramas y calidad de imagen hasta en los juegos más exigentes.

Pero, repito, se trata de algo con lo que tú mismo, por mucha experiencia que tengas, tendrás que experimentar: no todos los chips son iguales y, por lo tanto, cada uno responde de manera distinta al overclock. Además, la solución de refrigeración es otro factor limitador. Nosotros conseguimos estas velocidades de reloj gracias a una solución refrigerada por agua. Al trabajar con una configuración de ventilador tradicional, pueden surgir problemas térmicos mucho antes. 

Medición del <i>overclock</i>

Para los usuarios de portátiles, el overclock también es posible si se cuenta con un chip gráfico dedicado, como el GeForce GTX 965M (arriba) o el Radeon Pro 460. Sin embargo, los problemas térmicos son todavía más notables en este caso, ya que el calor tiene menos posibilidades de disiparse en carcasas tan pequeñas. Por eso, en muchos casos no se logrará hacer que la velocidad de reloj sobrepase los 100 o 150 MHz. Asimismo, el aumento en el consumo de potencia afectará, indudablemente, a la duración de la batería. 

7. Actualizar los controladores

Un PC incluye más de 100 componentes integrados. Están el chip wi-fi, el procesador, la tarjeta gráfica, el botón de encendido y un montón de piezas y elementos más que permiten que todo marche. Es un sistema complejo que, milagrosamente, funciona.

Todos esos componentes los manejan los controladores de dispositivo. Son, básicamente, piezas de software pequeñas pero complejas que controlan el funcionamiento de los distintos componentes. Y, al igual que cualquier otro software, los controladores pueden ser defectuosos (especialmente las primeras versiones) o ser incapaces de explotar todo el potencial del hardware.  

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Sigue estos útiles consejos para actualizar los controladores y lograr que el PC funcione a la máxima velocidad. También puede usar un software de actualización de controladores para examinar y actualizar automáticamente los controladores.

8. ¿Hay que usar un limpiador de registro?

La red está repleta de limpiadores de registro, así como de consejos para limpiar un registro con la finalidad de acelerar el PC. Y el registro es una parte crucial del sistema operativo Windows. En muchos casos, contiene cientos de miles de entradas, de las cuales quizá miles estén vacías o sean incorrectas. Los limpiadores de registro las buscan y las eliminan o rectifican en algunos casos.

Así es el registro de Windows

Pero, siendo sinceros, el 99,999 % de las veces, el uso de un limpiador de registro no tiene ninguna repercusión sobre el rendimiento del PC.  Desde luego, el registro se carga cada vez que enciendes el PC y se accede a él constantemente, pero esa base de datos ocupa un tamaño aproximado de entre 100 y 200 MB, algo que hasta un equipo con 10 años de antigüedad puede procesar en una fracción de segundo. Eliminar unas cuantas entradas no afecta a la velocidad de ningún modo, se puede considerar más bien una tarea de higiene, ya que, como algunos empleados de Microsoft ya apuntaron tiempo atrás, en raras ocasiones la ausencia de algunas claves puede generar mensajes de error en el arranque. Sin embargo, a menos que tu equipo tenga errores de esta clase, no hay necesidad de ejecutar un limpiador de registro.

Nuestro consejo: no toques la base de datos. Windows ya se ocupa de ella muy bien. Y si aparece algún error, lo mejor es recurrir a una herramienta profesional para la limpieza del registro.

9. Impacto de virus, troyanos, adware y cualquier tipo de malware sobre el rendimiento

Virus, adware, malware, spyware y troyanos no son únicamente un serio riesgo para la seguridad: algunos dejan el rendimiento del PC por los suelos. Si el PC va lento pese a tus nobles esfuerzos, quizás deberías ejecutar un antivirus en el sistema, pues es posible que haya algún virus que esté consumiendo toda la potencia de procesamiento. Obtén más información sobre cómo afectan los virus al rendimiento o descarga nuestra protección antivirus premiada hoy mismo.

Si el PC va lento pese a todos tus esfuerzos, mira si hay malware.

10. Limpiar el equipo físicamente

Los ventiladores de los PC y los portátiles pasan años haciendo circular el aire hacia el interior y el exterior del sistema, así que es muy probable que haya una familia entera de pelusas creciendo dentro del dispositivo. Estas ralentizan o incluso detienen los ventiladores, que atrapan el calor, y esto puede ocasionar un rendimiento deficiente o bloqueos frecuentes.

Por eso, lo que hago es abrir frecuentemente la carcasa del PC o los portátiles y aplicar un espray de aire comprimido para hacer que las pelusas salgan del sistema (ten a mano una aspiradora).

Y, ya que estás, también puedes dejar relucientes la pantalla y el teclado del equipo. Existen muchos limpiadores específicos para estas partes.

Cómo limpiar el PC y el disco duro

1. Cómo realizar una limpieza de disco

Cada vez que usas el PC y sus programas, navegadores o juegos, dejas atrás gran cantidad de residuos digitales. La razón es que todos los programas del PC crean algún tipo de «archivos temporales»: archivos que los programas precisan para funcionar pero que luego, cuando tú terminas de usarlos, se olvidan de eliminar. Pueden ser de varios tipos:

  • Archivos Chkdsk antiguos
  • Registros de configuración
  • Archivos residuales de actualización de Windows Update y Windows
  • Restos de Windows Defender
  • Archivos temporales de Internet y páginas web sin conexión
  • Archivos de volcado de memoria de errores del sistema
  • Archivos de informes de error de Windows
  • Miniaturas e historial de archivos de usuario

Por suerte, hay bastantes opciones para acabar con este embrollo.

En primer lugar, puedes usar la herramienta de limpieza del disco integrada de Windows, que elimina el desorden básico del PC. Para abrirla en cualquier versión de Windows (incluidos Windows XP, 7, Vista, 8 y 10), haz clic con el botón derecho en el escritorio y selecciona Nuevo > Acceso directo. Escribe este texto:

%SystemRoot%\System32\Cmd.exe /c Cleanmgr /sageset:65535 &Cleanmgr /sagerun:6553

Creación de un acceso directo

Ponle el nombre «Mi nuevo limpiador de PC» (o el que quieras) al acceso directo. ¿Se ha creado el acceso directo? A continuación, haz clic en él con el botón derecho y selecciona Ejecutar como administrador. Selecciona todos los archivos que haya o consulta la descripción para saber qué es lo que vas a eliminar; no obstante, en la mayoría de los casos nada de esto es necesario en el día a día.

Al cabo de un rato, los residuos digitales más superficiales se eliminan y podemos pasar a otras opciones de limpieza más profunda:

  1. Windows 10 confunde un poco ofreciendo otra área donde se pueden borrar archivos de actualización antiguos. Estos pueden ser muy grandes si se ha actualizado de Windows 7/8 a Windows 10 o de una versión de Windows 10 a otra más moderna. Para ir al área en cuestión, haz clic en el menú de inicio, luego en el icono de configuración y ve a Sistema. En Almacenamiento, haz clic en el disco duro y selecciona Archivos temporales. Aquí es donde puedes encontrar algo más de barullo, incluyendo las copias de seguridad ya citadas.
    El menú Almacenamiento de WindowsEl menú Archivos temporales de Windows
  2. Software de optimización profesional: en AVG, hemos observado que los métodos integrados apenas llegan a arañar la superficie de la basura que se oculta en el disco duro y en las carpetas del sistema. La causa es que la mayoría de los programas, como iTunes, Office o Chrome, crean su propia basura y Windows no sabe eliminarla.  Pero nosotros sí y nuestros ingenieros han integrado los métodos de limpieza de más de 220 programas directamente en AVG PC TuneUp.  Deja que nos encarguemos de optimizar tu PC.

    Ve a la sección Liberar espacio y desplázate por todas las funciones una a una para eliminar todos los archivos temporales innecesarios. A menudo, se encuentran gigabytes de datos inútiles que después se pueden emplear para nuevos programas, música, fotos o, básicamente, todo lo que te resulte útil.

El menú Liberar espacio de PC TuneUp

Nuestra función Limpieza del disco elimina los siguientes tipos de archivos residuales adicionales:

  • Informes de bloqueo: Windows genera información cuando el PC se bloquea, pero esta solo es útil para los ingenieros de software. Se puede eliminar fácilmente.
  • Archivos en caché: son archivos temporales que Windows y otros programas dejan en el disco.
  • Miniaturas: archivos temporales de miniaturas que crea y muestra el Explorador de Windows.
  • Listas de archivos usados recientemente: muchos programas, Windows incluido, crean listas de los últimos archivos abiertos. Aunque son muy cómodas, también entrañan riesgos para la privacidad. Limpieza del disco de AVG se encarga de eliminarlas definitivamente.
  • Juegos: archivos residuales de la plataforma de juego Steam, como los instaladores de DirectX o los archivos redistribuibles de Visual C++; estos ya no son necesarios después de haber instalado y abierto el juego que has descargado.
  • ... y muchísimos más.


2. Liberar espacio en el disco duro eliminando archivos muy grandes

Siempre pasa lo mismo: descargas un archivo enorme o un vídeo gigante del teléfono y al cabo de un día te olvidas de ello por completo. Una forma de buscar los archivos de mayor tamaño en todos los discos duros viene integrada en el Explorador de Windows. Para ello, abre el explorador y haz clic en el campo Buscar. Aquí haz clic en Tamaño y selecciona Gigantesco. Así se mostrarán todos los archivos de más de 100 MB. Cómo buscar archivos grandes con el Explorador de Windows

3. Desinstalar aplicaciones que no necesitas

Es posible que tengas en el PC aplicaciones que apenas utilices o que casi ya no necesites. Si es así, solo ralentizan el equipo y ocupan espacio en disco. Para quitarlas, ve al Panel de control de Windows y haz clic en Programas y en Programas y características.  Revisa la lista y desinstala todo lo que no necesites:

El menú para desinstalar programas que no se usan de Windows

Ese es el método incómodo, ya que en muchos casos tal vez no sepas si necesitas el programa o cuándo fue la última vez que lo usaste. Nuestra herramienta AVG PC TuneUp simplifica las cosas.

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El buscador de duplicados de PC TuneUp

Su herramienta Uninstall Manager cuenta con una sencilla funcionalidad que permite buscar:

  • Programas raramente usados
  • Programas instalados recientemente
  • Programas grandes
  • ... y más.

Solo tienes que abrir PC TuneUp, hacer clic en Desinstalar programas que no se usan y luego en Filtrar lista.

El menú de programas que no se usan

En este ejemplo, hay un juego que ha caído en el olvido (Dying Light); ya lo he terminado y ahora solo ocupa espacio: más de 20 GB. ¡Un buen candidato para la desinstalación!

4. Probar la integridad y el estado del disco duro

Cualquier archivo que haya en un HDD o SSD se puede dañar si, por ejemplo, se produce un corte de luz o el PC se bloquea de repente. Por este motivo, no sería mala idea inspeccionar la integridad de los discos duros de vez en cuando. Para ello, haz clic en el botón Inicio y escribe las letras CMD. Aparecerá el resultado de búsqueda Símbolo del sistema. Haz clic en él con el botón derecho y selecciona Ejecutar como administrador.

El Símbolo del sistema del administrador

Aparece una línea de comandos negra. Escribe chkdsk /f /r /b y pulsa la tecla Intro. Ahora confirma que deseas analizar el disco la próxima vez que el PC se arranque y reinícialo. Según el tamaño del disco, esta comprobación y la consiguiente reparación pueden estar ejecutándose durante más de una hora. Pero, al final, habrás corregido los problemas del disco duro, habrás reparado archivos esenciales o sabrás, al menos, que todo está bien.        

5. Usar almacenamiento en la nube si te quedas sin espacio local

Si después de utilizar todos los métodos de limpieza descritos hasta aquí no has conseguido el espacio que buscabas, podrías subir los archivos, álbumes de fotos o documentos más grandes a un servicio en la nube, como OneDrive o Google Drive. Aunque acceder a ellos puede llevar más tiempo que el acceso local, se trata de un último recurso si siempre tienes poco espacio en el disco duro.

Cómo actualizar las aplicaciones

Nuestros estudios han demostrado que más del 52 % de las aplicaciones instaladas en los equipos de todo el mundo están desactualizadas. Algunas veces es porque la gente ignora las actualizaciones y otras es simplemente porque las aplicaciones no incluyen un actualizador operativo.

¿Y por qué mencionamos esto en la guía definitiva para acelerar equipos? Fácil: las aplicaciones antiguas ocasionan problemas de estabilidad y rendimiento.

Hemos redactado una guía específica sobre cómo actualizar las aplicaciones, así que no te olvides de leerla.

En pocas palabras: utiliza un actualizador de software automático o revisa manualmente la lista de aplicaciones y asegúrate de que todas estén en la última versión.  De este modo, aumentarás las posibilidades de que el sistema operativo funcione a pleno rendimiento.

Mantenimiento para que el PC siga limpio y veloz

Ahora que ya hemos explicado los pasos más importantes de optimización y limpieza, te damos un consejo: esto deberías hacerlo todos los meses. Parece un engorro, ¿no? Te sugerimos unos buenos hábitos que ayudarán a reducir los cuidados necesarios para mantener el PC en buen estado:

  • Antes de instalar cualquier software, piensa bien si lo necesitas de verdad o si planeas usarlo de forma regular. Si solo lo necesitas una vez, recuerda desinstalarlo.
  • Revisa la lista de los programas instalados y decide si los sigues necesitando todos.
  • Y por último: suelo crear copias de seguridad completas del PC después de reinstalar el sistema operativo y configurar el equipo. Si hay algún problema, vuelvo al estado anterior. En otra publicación explicaré cómo se hace esto.

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