Nos hemos acostumbrado al acceso bajo demanda y a las actualizaciones instantáneas desde nuestros teléfonos y dispositivos inteligentes. Interactuamos constantemente con nuestra tecnología… y esta no deja de vigilarnos. Minuto tras minuto, día tras día, estamos conectados y proporcionamos nuestros datos personales a empresas y anunciantes. ¿Cuánta de esta información personal filtramos? Echemos un vistazo a un día típico en la vida digital y examinemos lo que sucede.

Los fundamentos del seguimiento

Para empezar, su teléfono puede hacer un seguimiento de muchas cosas básicas. Sabe exactamente cómo lo sujetamos (para que pueda mostrar la pantalla correctamente). Sabe de qué forma nos movemos en el espacio y a qué velocidad lo hacemos.

Los rastreadores en línea también pueden detectar información sobre el dispositivo (su marca y antigüedad) y el modo en que lo usamos (como el navegador, la zona horaria, los ajustes, el tipo de letra que usamos, nuestra ubicación y dirección IP), y emplean esta información para establecer nuestra huella digital, que es exclusiva y ayuda a los rastreadores a seguirnos alrededor de la web.

Además, cada interacción que realizamos con la tecnología a lo largo del día ayuda a hacer más precisa esta huella.

Por la mañana

Si es usted como la mayoría, se despierta con el sonido de la alarma de su smartphone. Si utiliza una aplicación de sueño o uno de los muchos rastreadores de fitness con tecnología de supervisión del sueño, sus datos de Posponer se van guardando. Aquí ya surgen tensiones entre la utilidad de una aplicación y nuestra privacidad. Puede sonar inquietante que haya una aplicación que supervisa cada minuto de nuestro sueño, pero así es como operan estos programas: para funcionar deben aprender sus hábitos y así saber, por ejemplo, si ha dormido bien esa noche y qué puede hacer para mejorar el sueño. Si no pudieran registrar sus datos y sintetizarlos en patrones, básicamente no servirían para nada.

¿También enciende las luces inteligentes o ajusta la temperatura con un termostato inteligente por la mañana? La mayoría de los dispositivos conectados a Internet mejoran su utilidad aprendiendo nuestros hábitos y reaccionando ante ellos; por ejemplo, ajustando la temperatura y las luces a la configuración deseada en función de nuestro uso habitual. Pero no debemos olvidar que, en el proceso, aprenden detalles íntimos acerca de nuestra vida privada.

¿Escucha música mientras se prepara por la mañana? Pues, invariablemente, la aplicación que usa para ello también recaba datos sobre sus preferencias. Y, al igual que antes, lo hace para ser más útil. En este caso, recomendando canciones que cree que le gustarán.

Y llega el momento del desayuno. ¿Utiliza aplicaciones de seguimiento de dietas como MyFitnessPal, LoseIt o Chronometer? Pues les está regalando un montón de información sobre los alimentos y bebidas que compra.

¿Habla con Alexa, Echo u otros altavoces inteligentes para saber qué tiempo hace o qué reuniones tiene ese día? Graban todo cuanto dice. Y las implicaciones son bastante obvias.

La pregunta es evidente: ¿hasta qué punto protegen sus datos estas aplicaciones? Por desgracia, el 70 % de las aplicaciones comparte sus datos con terceros, así que no demasiado, la verdad. También deberíamos preguntarnos cuán seguros están nuestros datos personales frente a fugas o hackers. De nuevo, las noticias no son halagüeñas. Aplicaciones como MyFitnessPal que son pirateadas, servidores de aplicaciones enteros que filtran datos por una mala configuración… Estos productos no pueden presumir de ser muy responsables con los datos de los usuarios.

Camino al trabajo

Recuerde que su teléfono sabe dónde se encuentra y lo rápido que se desplaza por el espacio. ¿Va andando al trabajo? Probablemente tenga una aplicación como Salud de Apple o Google Fit para realizar un seguimiento de sus pasos. ¿Va en coche? Su teléfono toma nota de la velocidad y de cuánto tráfico hay. ¿Alguna vez se ha preguntado cómo saben aplicaciones como Google Maps o Waze si hay tráfico en su ruta? Porque realizan un seguimiento de su ubicación y la de todos los demás, y utilizan los datos compuestos para averiguar si hay más coches de lo habitual en la carretera.

¿Va en transporte público al trabajo, tal vez revisando sus redes sociales en el trayecto? No se preocupe, Facebook probablemente no esté escuchando sus conversaciones privadas, pero sí tiene una cantidad de información demencial sobre usted y la utiliza para servirle anuncios a medida.

Si dedica el trayecto al trabajo a curiosear por Internet, leer noticias o escuchar podcasts, sus intereses y hábitos se registran y se vinculan también a su huella digital. Pero esto no debería ser un problema si va a trabajar en coche porque no mira el teléfono mientras conduce. ¿A que no?

En el trabajo

¿Cómo controla la empresa las horas que pasa trabajando? Pues algunas han empezado a hacerlo mediante dispositivos IoT denominados balizas. En vez de utilizar tarjetas para fichar y así controlar quién entra y quién sale, se instalan junto a la puerta balizas que envían una notificación al teléfono de quienes pasan a su lado, suponiendo que tengan la aplicación correspondiente instalada. Si es usted un empleado, puede fichar fácilmente… pero no tendrá manera de escamotear horas de trabajo con ayuda de algún amigo de moral flexible. ¡A no ser que le deje su teléfono, por supuesto!

Por cierto, están llegando al lugar de trabajo dispositivos inteligentes de toda clase y es probable que en futuro cercano los tengamos por todas partes.

Independientemente de si en su oficina tienen balizas o no, en cuanto utilice un ordenador para el trabajo o para asuntos personales se hará un seguimiento de sus actividades en la web. Anunciantes y empresas pueden rastrear todo lo que haga mediante la mencionada huella digital e ir creando un perfil bastante detallado de usted. Google, por ejemplo, que utiliza sus muchas aplicaciones para recabar datos sobre usted.

Google y sus aplicaciones conocen: sus intereses (búsquedas, Chrome), sus planes (Calendario), dónde ha estado y dónde piensa estar (Maps y Waze), los productos que ha comprado o se plantea comprar (búsquedas, Ads), qué aspecto tiene (Google Fotos), cuál es su voz (Google Assistant), quiénes son sus amigos y compañeros de trabajo (Gmail, Hangouts), dónde vive y dónde trabaja (Google Maps), qué música y qué famosos le gustan (YouTube) y cuáles son sus objetivos de salud (Google Fit), por mencionar solo algunos ejemplos. Google analiza toda la información que recopila sobre usted para obtener un perfil más profundo que permita inferir aún más datos personales, como su etnia, sus ideas políticas y religiosas, si sufre alguna restricción alimentaria, cuál es su estado de salud y si piensa tener hijos.

¡Y hablamos solo de Google!

Después del trabajo

Si vuelve a casa después del trabajo y quiere relajarse, ¿le gusta navegar por la red? ¿Mirar redes sociales? ¿Ver algo en YouTube o Netflix? Una vez más, sus preferencias se registran para convertirlas en futuros anuncios dirigidos. Los rastreadores son capaces de ver una cantidad de detalles aterradora y descienden hasta el nivel granular. Por ejemplo, saben qué artículos lee, cuáles simplemente mira por encima, qué vídeos ve, cuáles ve durante diez segundos para luego quitarlos, y mucho más.

Es probable que ya lleve un tiempo navegando por la web, así que piense en cuánta información confidencial tienen sobre usted los extractores de datos: su historial médico, información sobre sus finanzas y su calificación crediticia y, ya sabe, el contenido sensible que le gusta mirar.

Aunque su actividad preferida después del trabajo sea quedar con amigos o asistir a algún acto en la vida real, tenga en cuenta que todo esto también se puede rastrear por medio de las aplicaciones que utilice para planificar la reunión, aparte de los datos de ubicación de usted y de sus amigos.

Si simplemente le gusta quedarse en casa, cualquier dispositivo inteligente, como una nevera, también puede recopilar datos sobre usted, como sus compras de alimentación habituales, sus costumbres con la comida y la demografía familiar.

Un nivel de información personal aún más profundo

Su smartphone guarda información aún más íntima sobre usted, como sus datos biométricos (si utiliza el reconocimiento de la huella digital o el rostro para iniciar sesión), nombres de usuario y contraseñas (si ha optado por guardarlas) y metadatos (por ejemplo, registros de llamadas y SMS). Aunque los anunciantes no sean capaces (todavía) de rastrear ese tipo de cosas, vale la pena considerar cuántos datos personales confiamos a nuestros móviles… y lo peligrosos que podrían ser esos datos si llegaran a filtrarse.

¿Y quién realiza exactamente el seguimiento, y cómo lo hace?

Aparte de los grandes nombres como Facebook, Google, Apple, Amazon y Microsoft, el 75 % de los sitios web lo rastrea. Los principales sitios pueden tener hasta 1.000 rastreadores ocultos y algunas empresas guardan más de 3.000 datos individuales sobre usted, datos que, por desgracia, tienden a ser precisos en un 99 %, aproximadamente.

Por ejemplo, pensemos en la lectura de un artículo. Cuando hace clic para llegar al sitio, este podría tener un rastreador o podría tener hasta 40. A medida que interactúa con el contenido y los anuncios del sitio, este aprende más sobre usted y utiliza la información para ir creando su perfil. Ahora, repita el procedimiento para prácticamente todos los sitios de la web.

Muchos de estos rastreadores, si no la mayoría, tienen forma de cookies. En ocasiones, las cookies son necesarias para que un sitio web pueda funcionar. Por ejemplo, «rastrean» si tiene sesión iniciada en una cuenta o qué artículos tiene en el carrito de la compra. Estas cookies de sesión, que solo duran mientras visita el sitio, no son las que nos preocupan. Son las cookies de seguimiento, las que lo siguen de un sitio a otro, las que ayudan a los anunciantes y extractores de datos a crear un perfil sobre usted.

¿Existe algún modo de limitar el seguimiento?

El seguimiento o rastreo se ha vuelto increíblemente insidioso, hasta el punto de que algunas aplicaciones y dispositivos inteligentes necesitan hacer un seguimiento de sus datos o sus hábitos para poder funcionar adecuadamente. Por suerte, aún quedan modos de proteger un poco mejor sus datos personales.

Utilice un adblocker (bloqueador de anuncios)

Los adblockers no hacen nada por detener los esfuerzos de seguimiento, pero sí permiten evitar algunas de las consecuencias de la extracción constante de sus datos. Al bloquear los anuncios que, según sus datos, podrían interesarle, no tendrá que ver sin parar anuncios de deshumidificadores solo porque una vez le compró uno a su madre.

Utilice una VPN

Una VPN puede cifrar la conexión y ocultar su ubicación: es muy útil si desea navegar de forma segura en una Wi-Fi pública, pero, por desgracia, no hace mucho por detener esta clase de seguimiento, ya que la mayoría de los datos empleados para crear la huella digital no quedan ocultos por la VPN (por ejemplo, los ajustes del navegador o la configuración del ordenador). Dicho esto, utilizar una VPN para conectarse a través de otra ubicación podría ayudarle a evitar rastreadores específicos y determinados aumentos de precio.

Elimine las cookies periódicamente

Las cookies son la principal herramienta que las empresas y sitios web utilizan para seguirlo en línea, y están por todas partes. Por suerte, es bastante fácil librarse de ellas, no importa qué dispositivo o qué navegador utilice. Incluso le ayudaremos a hacerlo.

Utilice un software antiseguimiento

Si le preocupa de verdad mantener en privado su vida en línea, necesita utilizar un software antiseguimiento. Estos programas disfrazan y alteran los datos que se utilizan normalmente para crear la huella digital y ofrecen información falsa a las empresas y sitios web que intentan rastrearlo en línea. Mientras ellos persiguen fantasmas, usted podrá navegar libre de preocupaciones.

Por desgracia, el software antiseguimiento solo funciona para ordenadores y teléfonos. No hay modo de utilizarlo en otros dispositivos inteligentes, como un microondas o un televisor… todavía.

Compruebe los ajustes de las aplicaciones

Tal vez no le guste oírlo, pero, en muchas ocasiones, las aplicaciones pueden recabar sus datos porque usted les da permiso para hacerlo. No se culpe: ¿quién se lee de verdad las condiciones del servicio? Por fortuna, es posible cambiar la configuración de muchas aplicaciones y servicios para exigirles que dejen de rastrear sus datos. Por ejemplo, es posible obligar a Google a que deje de rastrear determinados datos sobre usted. O puede suspender permisos de las aplicaciones (mediante los ajustes del teléfono), de modo que no tengan acceso al micrófono, la cámara, los datos de ubicación y otra información.

Compre productos «tontos» cuando sea posible

Los productos inteligentes están de moda. Sin embargo, algunos fabricantes andan metidos en la carrera para presentar nuevos productos y sacrifican la seguridad con tal de lanzar algo antes que la competencia. Así que conviene ser escéptico. ¿De verdad necesita un inodoro inteligente? En el caso de algunos productos, tal vez convenga quedarse con las versiones normales.

Pues ahí lo tiene: un día completo de seguimiento y toda la información personal que ha compartido, casi al minuto. Ahora que es más consciente de lo que hay, le recomendamos que dedique un tiempo a revisar sus aplicaciones y dispositivos para que se sienta cómodo con las cosas que comparte… y para que limite el acceso en caso contrario.

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