Su smartphone es, básicamente, un dispositivo de seguimiento que lleva en el bolsillo. Cuando usa su teléfono móvil, este sabe quién es usted, qué está haciendo y qué busca. Y cuando decimos «este» no solo nos referimos a su teléfono, sino también a muchas empresas; hay muchas partes interesadas en sus datos. Sepa quién puede estar observándole y lo que puede hacer para limitar la vigilancia masiva y la recopilación de los datos que se derivan del uso diario de su dispositivo.

¿Por qué se recogen los datos?

El seguimiento, que es una forma de recogida de datos, es inmensamente rentable para las empresas. Todo lo que hace en línea genera datos. Se trata de sus hábitos, y sus hábitos son sus intereses, y sus intereses producen dinero. A los datos de los usuarios se les ha llamado el petróleo del comercio digital.

¿Debería volver a usar un teléfono simple?

El seguimiento de los teléfonos es solo un elemento más de Internet, el mayor invasor de la privacidad. Cuando los teléfonos móviles se conectan a Internet, y a veces cuando no lo hacen, recopilan y transmiten información sobre usted. ¿Se puede resolver por completo el problema del seguimiento no usando un teléfono inteligente conectado a Internet? Pues no, como Edward Snowden ya explicó, con Internet o sin él, todo teléfono móvil se conecta constantemente a las torres de telecomunicaciones con su identidad única y se crea un registro de los sitios en los que ha estado. Dicho esto, una vez que entra en juego Internet, el seguimiento crece de forma exponencial.

Información de ubicación recogida por los sensores del teléfono

Como ya hemos indicado, los teléfonos móviles son básicamente dispositivos de rastreo. Y muchos smartphones, no importa su marca, integran sensores que pueden informar de un montón de cosas. Los cuatro sensores principales son: una brújula magnética, un GPS, un giroscopio (la posición del teléfono en el espacio) y un acelerómetro (la velocidad a la que se mueve el teléfono). Esos sensores permiten recoger información sobre la ubicación.

Información recopilada por las aplicaciones para Android y iOS

El teléfono y las aplicaciones instaladas en él recogen información sobre su ubicación y otros usos. La forma en que se recopilan y manejan los datos dependerá de la marca de su teléfono y el sistema operativo que utilice.

Los teléfonos de Samsung, Sony y LG (entre otros muchos) utilizan el sistema operativo Android, de Google. Tener una cuenta de Google e iniciar sesión en su dispositivo móvil ya le expone al seguimiento de su ubicación y sus búsquedas, sobre todo teniendo en cuenta que los teléfonos Android fomentan el uso de las aplicaciones de Google, como Google Maps, que, por su naturaleza, son herramientas de rastreo.

Apple tiene una reputación en cuanto a la protección de la privacidad algo mejor que Google, pero cuando entran en juego las aplicaciones, todo se complica. No confíe sin más en la «anonimización» de los datos personales, que tanto Google como Apple proclaman. Con sus datos de ubicación, no es tan difícil averiguar quién es cada cual, mediante la secuencia de datos de ubicación que llevan cada mañana desde el punto A (probablemente la casa de la persona anónima) hasta el punto B (probablemente el lugar de trabajo de esa persona).

Sus aplicaciones le engañan

Por si la recopilación de datos por parte de las aplicaciones nativas de su sistema operativo no fuera suficiente, es probable que las aplicaciones que descarga se den un festín a expensas de su privacidad. Las empresas se esconden tras la semántica para salvar su imagen ante el consumidor y la ley, pero da igual como lo llamen: compartir datos, extraer datos, intercambiar datos, arañar datos, vender datos; es lo de siempre.

Muchas aplicaciones pagan por instalar sus SDK (kits de datos de software) en las aplicaciones de otras empresas. Esto les permite recolectar todo tipo de datos personales del usuario de esa empresa. Además, como señala un experto, una aplicación podría estar filtrando datos hasta a otras diez aplicaciones.

Por más que intente proteger su privacidad desactivando permisos, nunca sabrá realmente qué permisos especiales esconden muchas aplicaciones.

Este es un ejemplo: tiempo atrás, Apple otorgó a la aplicación de viajes compartidos Uber un permiso especial para grabar la pantalla del iPhone del usuario. Sí, esto ocurrió.

¿Es legal la recopilación de datos?

Es algo complicado. No debería ser tan difícil: «¡empresas, no espiéis a vuestros clientes!» Pero la recogida de datos se adelantó a la creación de una legislación en torno a ella... y su regulación se ha complicado.

No obstante, en 2018 se obtuvo una victoria en la Corte Suprema de los Estados Unidos, cuando esta dictó que el Gobierno necesita una orden para acceder a los registros de ubicación de un teléfono móvil. En los casos anteriores, la Corte Suprema había concluido que no era necesaria una orden judicial para obtener tal información.

Sin embargo, este fallo no ha resultado ser una protección excesivamente fuerte contra esos permisos ocultos que ya hemos mencionado. Por ejemplo, las fuerzas del orden han utilizando otras tecnologías diferentes de los datos de ubicación del teléfono, como grandes bases de datos de reconocimiento facial vendidas por empresas privadas.

Simplemente diga «no». ¿Son adecuados los mensajes y la configuración?

Según Steve Jobs: «La privacidad significa que la gente sepa para qué esta dando su permiso, en un lenguaje claro y de forma repetida».

Es mejor que nada; mejor que abrirse camino a machetazos en la jungla de opciones de privacidad de Google, a riesgo de sucumbir a la locura, como el coronel Kurz en Apocalypse Now. Pero, ¿queremos ser bombardeados continuamente con peticiones de permisos, aunque estén redactados con claridad?

¿Deberíamos tener que ir rellenando casillas con la opción: «por favor, no me roben» cada vez que caminamos por una calle?

Cookies de seguimiento. Desde la entrada en vigor del RGPD, los residentes en Europa se enfrentan constantemente a la opción de usar cookies cada vez que visitan un sitio web nuevo, lo cual resulta agotador, pero muchos de los mensajes son confusos y defectuosos y llevan a los usuarios a hacer clic y consentir tan solo por frustración. Pero así es como suceden las cosas en Internet, ya que constantemente recibimos ofertas que no podemos rechazar.

¿Qué puedo hacer para limitar el seguimiento?

La trama de la red es demasiado espesa como para que la inteligencia humana pueda desenredarla. Sea positivo: aquí tiene algunos consejos para recuperar su privacidad, siempre que ello sea posible.

  • Puede parecer simple, pero la mejor política sigue siendo limitar el uso de aplicaciones para smartphone, utilizando solo las que sean necesarias, cuando las necesite.
  • Desactive los «servicios de localización» en la configuración de su teléfono. Úselos solo en aquellas aplicaciones que realmente los necesiten, y solo cuando esté usando la aplicación.
  • Plantéese qué navegador debe usar. Ya sea desde un móvil o en un PC, Google Chrome, tan generoso con el seguimiento, no es la mejor opción si le preocupa su privacidad. Pruebe un navegador orientado a la privacidad, como AVG Secure Browser.

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