Nunca un grupo tan pequeño de caracteres había dado tanto que hablar desde, tal vez, “Y2K” (el “efecto 2000”, por sus siglas en inglés). Pero mientras que el efecto 2000 anunciaba el fin de toda tecnología cuando terminara el milenio, la confusión engendrada por el 5G es de signo opuesto: un entusiasmo esperanzado ante lo que está por llegar.

¿Conectividad entre coches que conducen solos? ¿Cirugía remota con robots?

Básicamente, el 5G (quinta generación) es el próximo paso en el modo que tenemos de conectarnos a Internet de forma inalámbrica.

Este artículo trata de aportar claridad en la densa bruma de comentarios y noticias acerca de este tema y explicar, en términos sencillos, qué supone el 5G y cuáles son las auténticas implicaciones para el consumidor medio.

Velocidad, nos han prometido velocidad

Resulta difícil (aunque es lo que vamos a intentar en este artículo) explicar las razones de la histeria que se ha apoderado del mundo con el cambio al 5G, de modo que los que manejan el asunto han optado por limitarse a vendernos “velocidad”. Quien haya profundizado un poco más habrá oído el término “baja latencia”, que básicamente significa “menos lentitud” y que nos indica que el 5G será tan rápido como Usain Bolt.

¿Es que el 4G no era lo bastante bueno?

¿Y qué pasa con las demás G? Demos un paso atrás. Un nuevo G llega aproximadamente cada diez años. El 3G, que apareció en 1998, fue la primera generación de red móvil inalámbrica que permitía la transmisión de datos, como vídeos, y acceso móvil a Internet, además de GPS. El 4G, que llegó en 2008 y que aún disfrutamos hoy en día, nos trajo mayores velocidades, más ancho de banda y, como resultado, la capacidad de transmitir HD en directo.

Y... ejem, ¿todo eso no nos bastaba? Pues para ilustrar que sí que basta para la mayoría, en este momento existe una especie de efecto placebo con el 5G. La gente está utilizando nuevos teléfonos con capacidad 5G, pero aún no está recibiendo este servicio, y no parece darse cuenta de la diferencia. Pero ni a los fabricantes de teléfonos móviles ni a las operadoras les preocupa mucho esta confusión, ya que se benefician de ella. Los fabricantes ven cómo su base de consumidores se va pasando a los nuevos teléfonos, mientras que las operadoras ofrecen nuevos planes a los usuarios. En el caso de los planes, la gente está pagando por un ancho de banda realmente enorme.

Al final, el 5G es más rentable para las operadoras de telefonía móvil porque la gente consume más contenido y vídeos cada año, y proporcionar este mayor ancho de banda con la red 4G existente les resultaría mucho más caro que hacerlo con la nueva red 5G, que está diseñada para gestionar un flujo de datos mucho mayor. Así que, de momento, estas empresas están encantadas de que usted haya pasado por caja y esté preparado ante la gran revelación 5G... que no se sabe cuándo llegará.

Pero ¿hay alguien que esté usando ya el 5G de verdad?

Pues sí, unos pocos afortunados ya lo disfrutan... en pruebas. En Estados Unidos, 2019 es el año de las pruebas del 5G, siempre que se viva en determinadas ciudades (y en determinados barrios, y tal vez solo cerca de determinados puntos de acceso en dichos barrios, porque muchos informes aseguran que, en este momento, la conectividad 5G no funciona del todo bien). Lo mismo sucede en partes de Europa y de Oriente Medio. Quien viva en un área rural ya puede olvidarse. Y tal vez sea un buen momento para mencionar algo...

El 5G no es solo para conexiones móviles

Tal vez esta sea una de las razones por las que se ha hablado tanto del 5G. No solo afectará al modo en que accedemos a contenido cuando estamos fuera con nuestros teléfonos móviles, sino que también cambiará el modo en que nos conectamos desde casa. En vez de tener el típico router conectado a la pared, habrá un cambio hacia lo que se conoce como “conexión inalámbrica fija”, que significa que la red Wi-Fi de su casa se conectará de forma inalámbrica no solo a su equipo, sino también a la red general.

Resumiendo, el 5G va a reestructurar la arquitectura inalámbrica existente hacia un sistema más distribuido, con más nodos de conectividad. Esto significa que los datos que los dispositivos en línea necesitan (su lavadora con IA, un coche autónomo) se almacenarán en el perímetro de la red, más cerca de los dispositivos, lo que aumentará la velocidad. Este es un cambio fundamental que afectará al modo en que funciona todo Internet, lo que desde luego es un asunto muy importante. Tal vez por eso el 5G se haya convertido en un tema tan popular en todo el mundo.

¿Es el 5G una especie de carrera espacial global?

Así es como se ha presentado y es lo que cabría pensar cuando se considera la controversia que rodea la situación de Huawei, el gigante tecnológico chino. Hay expertos en ambos bandos del debate: los hay que desconfían de Huawei y creen que permitir a la empresa construir una gran parte del Internet del mundo occidental pondrá en peligro la seguridad nacional, ya que concedería a China una puerta trasera para acceder a los datos de todos; y los hay que aseguran que aceptar la tecnología más avanzada y barata supone un riesgo inevitable, y que llevará a Occidente a esforzarse por seguir siendo globalmente competitivo en la carrera por la nueva generación de Internet. Básicamente, quien construya primero la red tendrá mucho que decir sobre su configuración.

Hola, ¿este chisme está conectado?

Armin Wasicek, experto en 5G de AVG, dice que la mayor preocupación del usuario medio respecto a la seguridad llegará cuando los dispositivos se conecten y ni siquiera nos demos cuenta. Con la llegada del Internet de las cosas (IoT), la integración inalámbrica entre dispositivos y el modo a menudo sutil en que sus datos se comparten y exponen serán cada vez más complejos y sutiles. Dicho de otro modo, el número de superficies expuestas al ataque está aumentando. Al menos, los dispositivos IoT actuales hay que conectarlos de forma activa. Los nuevos, sin embargo, tendrán sensores y pequeños módems 5G que se conectarán automáticamente y sin configuración alguna. ¿Y qué hay de las huellas digitales? Pues que empezarán a fusionarse y entrecruzarse hasta tal punto que cualquier nieve digital virgen que aún quede parecerá el escenario de una batalla campal. En cualquier caso, el problema del mayor número de dispositivos (más datos a piratear) explica por qué los gobiernos andan un tanto paranoicos respecto a quién diseña la arquitectura 5G. Y eso por no hablar de...

Usos sofisticados del 5G

Y es que parece que muchas cosas bastante importantes van a depender del 5G. Una de ellas son los coches autónomos. Aunque ya los tenemos entre nosotros, muchas más funcionalidades de estos vehículos, como la comunicación de accidentes o retenciones, dependerán con el 5G de la interconectividad de la red general. Otra aplicación de alto nivel es la cirugía. Los expertos podrán guiar a los médicos en la sala de operaciones o directamente controlarán robots desde la otra punta del mundo. Y aquí es donde el asunto de la latencia y el retardo se vuelve bastante importante. Cuando se ponen vidas humanas en manos de una red inalámbrica, es mejor tener una latencia de un solo milisegundo.

Y seguiremos necesitando empresas de ciberseguridad

Con más dispositivos en línea y una mayor superficie expuesta a ataques, necesitaremos más innovaciones en ciberseguridad. Como muchos dispositivos se fabrican buscando el menor costo posible, sus fabricantes los dotan de la seguridad más básica. Para abordar este problema, la seguridad que proporcionan las empresas de AV se extenderá a la red doméstica y se compartirá entre dispositivos.

Afrontémoslo: el 5G va a traer tanto grandes oportunidades como grandes desafíos a muchos sectores diferentes.

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